Escritorio de una oficina

Un mes escribiendo un artículo a diario


No os voy a mentir, jamás pensé que llegaría a escribir esta entrada… Publicar treinta artículos en días consecutivos es una meta que no me había propuesto nunca, ni cuando comencé con el Blog.

Pensé que escribiría un artículo a la semana, quizá dos… Pero poder publicar a diario nunca.

Escritorio con un ordenador y un teclado

Tampoco sé porque me sorprende porque por ideas nunca estoy escaso, de hecho podría publicar dos o tres entradas diarias si el único problema fuesen las ideas.

Cuando estaba en el podcast ya hacía lo de publicar un episodio diario, sin embargo es muy distinto hablar que escribir.

Para publicar un podcast necesitas un micrófono y hablar. En el medio hablado se permiten muchas cosas, como ser impreciso o repetir lo mismo varias veces, es una «charla informal».  Sin embargo si transcribiéramos literalmente un episodio de uno de estos podcast diarios nadie sería capaz de leerlo hasta el final.

Al escribir se debe concretar, tener un orden lógico en lo que se está tratando y ser lo más escueto posible.

Este ejercicio de publicar diariamente me ha venido genial, me siento mucho mejor y tengo más ganas de seguir escribiendo y preparando material. El hecho de acometer ahora los guiones para los videos que quiero comenzar a editar ya no me supone un muro infranqueable, de hecho incluso me parece sencillo.

En una tarde, que digo una tarde una hora, puedo sentarme pensar en dos o tres ideas y escribir del tirón casi tres mil palabras para varios artículos y de esta forma quitarme el trabajo de varios días para así poder centrarme en preparar los guiones de los siguientes videos, revisar tutoriales, hacer experimentos de grabación… 

No recuerdo como decidí esto de publicar tanto en el blog, pero bendita la hora en la que decidí hacerlo.

Componentes de un escritorio antiguo

Tres semanas escribiendo un artículo a diario


Ya han pasado tres semanas desde que decidí comenzar a escribir un artículo diario, mejor dicho publicar un artículo a diario porque en realidad hay días en los que escribo varios y de esta forma gano días libres para realizar otras cosas.

En estas semanas se han producido muchos cambios, en primer lugar me he vuelto más productivo, me noto más centrado y hago las cosas en lugar de pensar en hacerlas.

Escritorio antiguo

Ya comencé a solicitar las entrevistas e incluso he grabado la primera de ellas, el material está importado en FCPX y he comenzado a ordenarlo y sincronizar los audios.

El blog como tal hace tiempo que no me preocupa, quiero decir que no lo veo como una forma de obtener ingresos sino como algo con lo que yo me ejercito.  Este año dejaré que caduque el plan que tengo en WordPress y pasará al formato básico sin dominio asignado ni nada por el estilo.

Esto no lo tenía ni tan siquiera pensado pero ahora que tengo esta nueva energía y ganas por hacer nuevos proyectos me he dado cuenta que El telar del geek debe quedarse como mi blog personal, en él iré publicando mis ideas y desvaríos y crearé otro nuevo para el proyecto que arrancaré en un par de semanas y de esta forma las cosas estarán bien ordenadas y separadas.

Esto ha sido gracias a publicar un artículo a diario, es un ejercicio muy bueno que recomiendo a todo el mundo; no penséis en lo que queréis escribir, tan solo poner una hoja en blanco y rellenarla con unas cuatrocientas palabras. Es igual que hacer sentadillas o salir a correr, los primeros días cuesta, pero pasados unos días incluso te lo pide el cuerpo y te sientes mucho mejor al realizarlo.

Si alguno estáis en la situación en la que me encontraba yo de tener muchas ideas inconexas rondando por la cabeza, una línea que más o menos sabíais por donde tirar pero sin saber por donde hacerlo os recomiendo este ejercicio.

Cada día elegís cinco minutos de vuestro día (todos tenéis cinco minutos libres no me digáis que no) os sentáis relajados, cerráis los ojos unos segundos para ordenar la mente y comenzad a escribir; no penséis, tan solo escribir.

La próxima semana os empezaré a contar como organicé el nuevo proyecto, que decisiones tomé, que tal fueron las entrevistas y el solicitarlas, equipo utilizado… Y el resumen semanal será sobre como me veo, los errores cometidos y porque me da igual equivocarme.

Un saludo y hasta la próxima semana.

Reunión de las musas griegas

La inspiración surge de dónde menos lo esperas


Desde pequeño he querido ser escritor, yo era ese niño raro que no estudiaba o dejaba sin hacer los deberes no por estar haciendo el gamberro sino por estar encerrado en su cuarto leyendo libros.

Pese a ello nunca he conseguido terminar una novela; relatos cortos, cuentos muchos sí. Incluso un año conseguí escribir y publicar en Amazon dos libros: uno técnico sobre Evernote y un cuento corto infantil… Pero me surgió otro proyecto que consumió todo mi escaso tiempo libre y durante dos años lo dejé todo.

Es cierto que en ese período aprendí muchas cosas y conocí mucha gente y sobre todo me conocí a mí mismo. Vi que era capaz de subirme a un escenario y hablar sin problemas, organizar y gestionar clases, preparar largas charlas de cuatro horas, buscar contactos… pero eso no es lo que quería hacer inicialmente.

Musas griegas

Quizá tuviese que recorrer ese camino para poder hacer lo que realmente quería, se suele decir que somos un compendio de las cosas que vivimos y lo que somos capaces de aprender de ellas. Yo siempre consigo aprender algo, considero que es imposible no aprender o mejorar algo de un proyecto nuevo.  Aunque quizá sea porque he emprendido pocos, que puede ser.

Llevaba muchos meses dándole vueltas al siguiente paso que debía dar, comencé en YouTube de nuevo pero lo dejé por los insufribles problemas con el copyright, volví a escribir de nuevo y pese a comenzar bien me atasqué. Estaba bloqueado, tenía ideas inconexas pero no sabía hacia dónde dirigirme.

Gracias a un «favor» que me pidieron surgió una chispa y volví a ponerme en acción. La inercia es lo más importante, una vez que comienza el movimiento es muy difícil pararlo.  Por una buena oferta cambié mi Mac y retomé unos cursos que comencé hace años, pero me seguía faltando algo, había una pieza que no terminaba de encajar.

Desesperado incluso me puse a jugar al Diablo III para desconectar de todo y dejar vagar la mente; y así es como un día apareció de la nada la pieza que faltaba y volví descansado a estar en pleno rendimiento.

Muchas veces nos obsesionamos con algo y, en lugar de reconocer que vamos por el camino que no es seguimos avanzando «porque todo el esfuerzo invertido se perdería», mejor perderlo ahora que no seguir perdiendo tiempo ¿no creéis?

De vez en cuando necesitamos distancia, dejar todo una temporada, distraernos con cualquier cosa y entonces, en frio, mirarlo todo con otra perspectiva y ver los fallos cometidos para intentar buscar una solución.

No hay que rendirse con la primera complicación, porque siempre va a haber complicaciones. Pero insistir en algo que no es lo que queremos hacer tampoco es la solución. 

Ejemplo de notas rápidas

La inspiración, las notas rápidas y el desastre que somos


Seguro que a todos nos ha pasado estar haciendo algo como trabajar, desplazarnos, preparar la comida… y de pronto nos asalta una idea brillante; incluso nos inmoviliza durante unos instantes por nuestra genialidad.

Nota rápida

No podemos dejarla escapar, esa idea debemos cuidarla, elaborarla hasta que florezca y deje sorprendidos a todos al igual que hizo con nosotros.  Por desgracia en ese momento estamos haciendo algo que no nos permite distraernos, pero ahí sale nuestro amigo el smartphone o esa libreta que tenemos pegada en la nevera con un bolígrafo.

Satisfechos escribimos una escueta frase, tal vez cuatro palabras, para resumir esa idea que nos ha asaltado y continuamos con lo que estábamos haciendo.

Crisis evitada, nuestra idea está resguardada y podemos concluir con la mente tranquila nuestros quehaceres ¿o no?

Pasan los días y recordamos que tuvimos una gran idea, habrá que aprovecharla.  Buscamos esa nota que nos conducirá a la gloria y leemos el resumen para ponernos a trabajar… y no tenemos ni idea de lo que quisimos decir.

En el momento que fuimos tocados por las musas éramos seres de luz, con tres o cuatro palabras fuimos capaces de plasmar la esencia de una genialidad, pero ahora ya no están las musas y no somos capaces ni de descifrar el jeroglífico que nosotros creamos.

No hay excusas, debemos levantarnos y reconocerlo en voz alta, somos un desastre.  No es que la idea fuera buena o mala, aunque no lo creáis eso es irrelevante.  Es que pese a saber que esto nos ocurre con frecuencia no hemos sido capaces de perfeccionar el sistema que utilizamos.

Vamos a ver, si la parte difícil ya la hemos realizado que es tener una idea (que sea buena o mala lo decidirá el tiempo) y la suficiente fuerza de voluntad como para sacar lo necesario para tomar una nota ¿qué diferencia hay entre escribir cuatro palabras u ocho? ¿En serio tanto nos cuesta invertir seis segundos en escribir tres palabras más?

Está muy bien resumir una idea en cuatro palabras, pero somos humanos y nos conocemos.  Añadamos una segunda frase que desarrolle un contexto a ese resumen.  Es peor tener apuntada una idea y no saber lo que era, que recordar que tuvimos una idea y se nos olvidó apuntarla. 

Si se nos olvidó apuntarla en unos minutos olvidamos el tema y seguimos con nuestra vida, pero si tenemos una «pista» le daremos vueltas y vueltas hasta obsesionarnos con ella para, seguramente, terminar descifrándola y descubrir que era otra mala idea.

Conjunto de plumas de caligrafia

Dos semanas escribiendo un artículo a diario


Llevo dos semanas consiguiendo publicar un artículo a diario en el blog.  Tras más de diez años puedo decir que nunca había publicado tanto, ni sumando dos meses seguidos.

El haber logrado este récord personal se debe a varios factores.  El primero de ellos es la vergüenza por tener abandonado el blog; lo que iba a ser la herramienta que me ayudase a cumplir mi sueño de terminar una novela estaba abandonado sin miramientos.

Set de escritura tradicional

El siguiente es tener claro mi próximo proyecto: realizar entrevistas de forma presencial y gracias a ello aprender a organizar mejor un guión, ordenar mentalmente las tomas de video, aprender a editar… Todo son pequeños factores que ayudan a que una historia sea interesante y, sin duda, es lo que quiero aprender a hacer.

Y el último y no menos importante es que me he dado cuenta que lo importante es hacer algo, estar en movimiento.  Es mejor escribir malos artículos que no escribir ninguno, si te esfuerzas e intentas hacerlo mejor terminas mejorando.

No voy a engañar a nadie, es imposible que todos los artículos sean interesantes pero a mí me ayudan a filtrar las ideas, organizarlas, construir las frases y eso, (a largo plazo), es lo que me ayudará a poder escribir una novela.

Por el camino me ayuda a no tener miedo de hacer las entrevistas, seleccionar las preguntas o temas que quiero tratar.

Me di cuenta que el proyecto inicial con el que quería comenzar era demasiado ambicioso, no pasa nada, di un paso atrás y busco ejercicios para reforzar las bases; que la musculatura recupere su tono y entonces se afronta el reto mayor.

Si queréis hacer algo hacedlo, no os importe hacerlo mal, si perseveráis poco a poco iréis mejorando.  Si os quedáis quietos porque os sale mal siempre seguirá saliéndoos mal.

Despertad, esto no es Matrix donde las cosas se aprenden porque os añaden un software.

Rato de Logitech

Logitech, para mí lo mejor en teclados y ratones


El año pasado realicé un cambio importante en mi entorno de escritorio. Comencé con el ratón porque me dolía la muñeca al utilizar el de Apple y cogí un Logitech el MX Master 2S del cual estoy encantado.  No me decidí por la marca sino porque era el único con forma ergonómica y una rueda que se podía configurar para ser utilizada como desplazamiento lateral; algo para mí esencial y por lo que utilizaba los de Apple. Entiendo que no me comprendáis pero si usáis programas de edición de audio o video seguro que lo haréis.

Logitech Mx Master 2S

Los reyes me trajeron un teclado mecánico (también de Logitech) el G413 no porque buscase algo en concreto de esa marca, «de hecho es la última que miré», sino porque cumplía todos los requisitos:  Mecánico, de aluminio, con buenos Switches resistentes pero no muy ruidosos, iluminado y sobre todo con teclas programables.

Logitech G413

De esta forma me encontré con dos herramientas imprescindibles en mi día a día que, casualmente, eran de la misma marca.

Vivimos en una época en la que estos dos periféricos están dominados por el sector «Gammer», coges cualquier producto le añades luces y la etiqueta «Gammer» y ya puedes duplicar su precio sabiendo que lo vas a vender a patadas.

Por lo poco que investigué para decidir estos productos vi que Logitech parece la única empresa veterana que siempre se ha preocupado por la calidad de sus productos y sigue cuidando al profesional sin haberse volcado en el lucrativo de los Gammer en exclusiva. Además tiene actualizado su software tanto para PC como para Mac, algo vital para mí obviamente.

No dudo que los teclados «para Gammers» tengan una gran calidad pero ¿seguro que merecen los casi 200 euros que cobran?  Además, muchos de ellos ni tan siquiera tiene software para configurarlos en Mac… Normal por otra parte si tenemos en cuenta que se enfocan en los «gammer».

Me alegro que Logitech siga estando ahí, el ratón que más me gustó y más utilicé fue un trackball de Logitech que me compré hará casi 23 años y lo utilicé casi 10 años.  De hecho aún sigue guardado en el trastero de la casa de mis padres…

Como resumen de esta entrada os voy a dar unos consejos… No menospreciéis la importancia del ratón y el teclado.  Buscad unos de calidad y acordes a las necesidades que tengáis, que no os duela gastaros un poco más, son periféricos que os van a durar muuuuchos años.  Y como complemento, si necesitáis un software que os permita configurar ciertas opciones mirad Logitech, que tiene muy buena calidad a un precio accesible y software tanto para Windows como para Mac.

Escritor en una cafeteria

Una semana escribiendo artículos a diario


El título no es cierto porque comencé el martes, pero considero que publicar artículos seis días seguidos ya es un logro.  En todos los años que llevo con el blog es la primera vez que lo hago y, en contra de lo que pensé en un primer momento no me ha costado un gran esfuerzo.

Siempre se piensa que no se van a tener ideas, tiempo, ganas… Pero es todo cuestión de ponerse y, seamos sinceros, ¿cuánto cuesta escribir un artículo pequeño sobre un pensamiento al aire?  Escasos cinco minutos ¿de verdad no tenemos tiempo para eso?

escritor en una cafeteria

No solo es que no tenga ideas para escribir un artículo, es que además del que publico me anoto un par de ideas adicionales en una lista para los días siguientes.  En la sociedad en la que vivimos considero imposible no tener una mísera idea para escribir un pequeño artículo.

Además esto es un ejercicio, cuanto más escribo menos me cuesta escribir, más rápido lo hago y mejor estructuro las ideas sobre lo que quiero hacer.  El primer día me costó bastante, pero hoy es sentarme frente al ordenador y prácticamente las frases se construyen solas, y tan solo llevo una semana haciéndolo ¿qué facilidad tendré si consigo mantener este ritmo durante un mes?

No solo eso, sino la idea que llevaba meses rondando por la cabeza sobre comenzar un nuevo canal de entrevistas por fin me he animado a ponerla en práctica, espero comenzar a grabar pronto y traeros noticias al respecto.

Y como guinda final he retomado una rutina de ejercicios porque por diversos motivos, que espero contaros en otra ocasión, llevo mucho sin poder hacer deporte de forma regular.

Ahora lo que hago es escribir el artículo y, justo al terminarlo hago ejercicio ya que tengo las pesas y espacio en el mismo cuarto que el ordenador. Dos por uno ¿qué mas se puede pedir?

Así que os animo a todos, en serio, a que realicéis este sencillo ejercicio, sentaros frente al ordenador y escribir unas trescientas palabras sobre la primera idea que os surja.  Otra cosa de la que me he dado cuenta mientras escribía esto es que, además, cada vez los artículos son «un poco más extensos» y eso sin buscarlo.