Persona con pensamientos diferentes

El precio de no ser como la mayoría


Eres raro ¿o te hacen sentir raro? En primer lugar deberíamos tener claro lo que es ser raro y lo que es ser normal.  Porque no implica nada bueno ni malo tanto una cosa como la otra, pero la sociedad lo utiliza como forma descalificativa.

Ser raro tan solo implica no ser como la mayoría y si me preguntáis mi opinión para mí eso es algo positivo, ser como la mayoría si sería algo malo.

Persona con múltiples pensamientos

Cuando conocemos a alguien siempre salen las típicas conversaciones tan aburridas: fútbol, coches, cerveza, política, programa de televisión, de moda…

Y empiezan tus respuestas: no me gusta el fútbol, no me gustan los coches, no bebo, me da igual la política, no veo la tele… Las miradas se vuelven recelosas, sonrisas nerviosas, murmullos y la pregunta que más gracia me hace de todas: entonces ¿tú que haces?

«¿Tú qué haces?» Ojo a la pregunta que tiene miga ¿no sería más bien al contrario amigo mío? Es decir, quieres decir que si a tu vida le quitan el fútbol, el discutir de política en el bar sin tener ni idea tú ni tu contertulio, beber cerveza, hablar de coches que nunca te vas a comprar y la tele ¿no sabrías que hacer con tu vida?

Me vas a perdonar pero vaya vida más triste ¿no te parece? Yo leo libros (esas cosas que la mayoría nunca han leído por voluntad propia) salgo a pasear, selecciono las películas que quiero ver, escribo, hago el deporte que puedo, pienso proyectos que pueda llevar a cabo, juego…

Te aseguro que entre mis expectativas no están invertir dos horas bebiendo cerveza en un bar discutiendo con la gente sobre política o fútbol. Ni dedicar una noche de mi vida a ver como un grupo de energúmenos discuten entre ellos por la televisión, ni aprender cuantos caballos, cilindros o chorradas tenga el nuevo coche que ha sacado una marca Alemania, Italiana o Japonesa…

Si por no tener esas aficiones soy raro, me parece perfecto, lo soy… Pero me vas a permitir que yo considere que tú no eres normal, sino simple.

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Logo de la empresa Scrivener

Ulysses, Scrivener, Word… ¿Hay diferencia a la hora de escribir?


Siempre he querido escribir, la primera vez que me puse «en serio» con ello sería a los once o doce años. Un verano decidí que quería escribir a máquina por lo que agarré un libro de mecanografía de mi abuelo, una máquina de escribir que nadie utilizaba y me puse a ello.

No tenía internet, ni consola, ni ordenador… Todo un verano por delante y mucho calor por las mañanas por lo que dedicaba varias horas al día a aprender y en un par de semanas tenía cierta soltura.

Logotipo de Scrivener

Cuando me sentí cómodo con ese engendro me puse a escribir sin pensar y en menos de un mes tenía escrita mi primera novela… Bueno, eso es lo que yo pensaba entonces; en realidad sería un relato largo o novela corta. Ahora no lo recuerdo bien pero calculo que serían unas treinta páginas.

Eso lo hice con doce años y una máquina de escribir, si quieres hacerlo lo haces y te dejas de tonterías sobre que software es mejor usar.

Esto lo digo porque, al igual que muchos, los que además de tener pasión por escribir nos gusta la tecnología nos ponemos a mirar que si las bondades de Ulysses, que si tal escritor utiliza Scrivener, que la mayoría utilizan Word… Vamos a ver almas de cántaro ¿me podéis decir que software utilizaba Quevedo? ¿Y Cervantes? ¿Pensáis que por utilizar un software vais a sufrir el efecto Matrix y vais a evolucionar como Charmander?

Para escribir no hace falta un software específico, ni un ordenador… A día de hoy incluso ni tan siquiera necesitamos las manos para hacerlo, pero claro es mejor perder el tiempo buscando un software en lugar de ver lo malos que somos como escritores.

Durante varios años utilicé Ulysses y estaba encantado con él. Era muy práctico y permitía añadir imágenes, dejar las entradas programadas en WordPress directamente, organizar por capítulos las novelas… Muy bonito ¿y qué más da?

En esta nueva etapa que he conseguido publicar un artículo al día durante más de un mes lo hice utilizando Pages, el programa de Mac de ofimática. Es mucho peor que Ulysses, no permite programar las entradas en WordPress, la interfaz parece de un juguete, no tiene soporte para Markdown y muchas otras cosas pero ¿sabéis qué? No tan solo hice lo mismo que con Ulysses, sino que escribí más que nunca.

Este artículo lo estoy escribiendo utilizando Scrivener, resulta que tengo una licencia desde que debió salir la versión 3 y ni me acordaba de él.

Es más bonito que Pages, tiene un sistema de organización excelente, un compilador que permite dar el formato de salida que quiera… pero escribo exactamente igual que con Pages.

Cierto es que para tareas muy específicas tiene unas ventajas que ya os contaré en otro artículo; ahora tan solo quiero que os quedéis con la idea principal y más importante.

Si queréis escribir, hacedlo. Si un día necesitáis un software específico vuestra rutina diaria os lo dirá y será entonces cuando debáis buscaros la vida.

Hasta que llegue ese momento, escribid con el bloc de notas y dejad de llorar.

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Estatua de una musa

7 semanas publicando un artículo a diario


Siete semanas ya, en total cincuenta días publicando un artículo a diario… Perdonadme que me repita pero llevo cincuenta días consecutivos logrando publicar un artículo a diario, algo que jamás imaginé que lograría, ni tan siquiera cuando decidí comenzar a hacerlo.

Musa Terpsícore

Si soy sincero creo que nunca tomé esta decisión de hacerlo, tan solo lo hice. Vi que tenía programados dos artículos o tres a la semana y que se iban acumulando con lo que algunos se publicarían dentro de un mes y no tenían mucho sentido. Además aún tenía una gran lista de ideas y cada día se me ocurría alguna más así que ¿por qué no publicar a diario? Cuando no pudiese seguir haciéndolo no pasaba nada, a fin de cuentas ya me he pegado meses sin publicar otras veces.

Sin embargo aquí me encuentro, publicando a diario y sin ningún problema. Incluso consigo llevar una ventaja de artículos programados de unos diez días, es decir, podría estar más de una semana sin escribir nada y no se notaría.

Esta ventaja es lo que me permite ir haciendo otros proyectos, reviso borradores de libros que tenía abandonados, intento escribir guiones, leo más… Y sobre todo y más importante, escribo con mucha más fluidez.

Ya no me cuesta decidir lo que voy a escribir, simplemente comienzo y el texto fluye. Claro que luego lo leo y cambio cosas, veo frases que no están bien hilvanadas y párrafos enteros que cambio casi por completo o incluso elimino pero es un mal menor; si fuese necesario podría publicar un artículo sin revisar… he visto artículos de blogs comerciales con faltas bastantes más graves creedme.

Esta aventura de publicar a diario me gusta, me alegro de que haya surgido y me ayude tanto a escribir. 

A ver si por fin puedo cumplir ese objetivo que tengo desde pequeño de conseguir publicar dos libros en un año. Gracias a Amazon ahora eso es pan comido, solo falta el escribirlos pero me da la impresión que ese objetivo lo podré cumplir el próximo año.

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Logo de internet explorer

Tanto nativo digital y no distinguen entre navegador y buscador web


He sido uno de los afortunados aficionados a la tecnología que ha visto la expansión de la «era de la comunicación». De como muy poca gente tenía ordenador en casa (sin conexión a internet siquiera) a que todo el mundo lleve uno en el bolsillo conectado las veinticuatro horas del día a la mayor red de información que la humanidad haya podido soñar.

Sin embargo el conocimiento que tiene la gente es él mismo en aquella época que en esta, nulo.

Logotipo del navegador Internet Explorer

No voy a profundizar en temas técnicos, ni hablar sobre la diferencia de las personas mayores con la de los jóvenes no, para nada.

Con tanta tontería que siempre se ha dicho de: «a los niños de hoy no hay que enseñarles nada porque nacen sabiendo», se desmonta con una simple pregunta ¿qué navegador utilizas?

Una persona mayor te dirá Google y un chaval joven te dirá Google; en este punto se les podrá preguntar «¿te refieres a Chrome?» Y dirán no, no Google, entro en internet y en Google escribo lo que quiera.

Vamos a dejar de lado el tema técnico que tanto nos gusta a los frikis de conexión a internet y demás; que es irrelevante.

La cuestión es que si le dices a un chaval que se instale X navegador muchas veces no saben ni de qué les hablas. Son incapaces de diferenciar entre un navegador, un buscador, internet… Porque les da exactamente igual, lo único que les importa es que pulsan un icono y hacen cosas.

Si una web o servicio no les funciona y les dice: «prueba con este otro navegador», entran en cortocircuito ¿cómo van a utilizar internet sin utilizar internet? Si internet es ese botón de ahí ¿les hablaré de magia negra? ¿brujería?

Me lo tomo a broma porque no queda más remedio, pero realmente me parece muy triste, tantas posibilidades, tanta información… Y todo sigue igual que hace 25 ó 30 años, los amigos informáticos siguen siendo amigos informáticos; la gente no es que no sepa o no tenga acceso a la información es que le da exactamente igual, si pasa algo «llamaré a un amigo que sabe de esto».

Y esto es aplicable a todo, a las contraseñas que utilizan, no saben lo que es un respaldo en la nube, se estropea su teléfono y esperan que hagas un ritual para recuperar esos datos que tan importantes son pero nunca se preocuparon por guardar en otro sitio, sus fotos privadas a saber quien tiene acceso a ellas…

Es triste, no puedo utilizar otro adjetivo.

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Personaje de una historia

Los problemas de consistencia de los personajes al crear una historia


Uno de los mayores problemas a los que nos enfrentamos los aficionados a escribir novelas o crear cualquier tipo de historia es como dar personalidad a cada personaje. Darle consistencia y que los lectores empaticen con él y le tengan apego.

Da igual que sea bueno o malo, de hecho en muchas ocasiones los personajes mas carismáticos son los villanos ¿qué hace falta para que esto suceda? Que sean personas, no personajes.

Personaje de una historia

George RR Martin ha hecho referencia en varias situaciones a este respecto y me gustaría basarme en sus palabras para matizarlas y dar una explicación sobre esto o las conclusiones a las que he llegado tras muchos años leyendo e intentando escribir.

Cuando digo que nuestros personajes deben ser personas es porque deben tener virtudes y defectos, manías, costumbres… Hay gente que lleva esto al extremo a la hora de escribir y para cada personaje escribe un montón de folios sobre su vida, obra y milagros. Hacer esto no significa nada, es más, puede que no escribamos nada aparte sobre nuestros personajes y conseguir darles una mayor profundidad que haciendo este ejercicio. Lo que debemos hacer es que ese personaje sea una persona en nuestra mente, veamos como se mueve, comprendamos como piensa y actúa y plasmarlo en la hoja en blanco.

Puede que escribamos treinta páginas sobre el personaje, pero al escribir sobre él no sepamos darle esa vida propia que necesita y sea una mera caricatura, un personaje vacío.

RR Martin hizo dos comentarios que me gustaron mucho, el primero fue: «recuerdo mejor a mis personajes que a las personas, es mi bendición y mi maldición»; y la segunda aún más importante que desarrollaré mejor: «Cuando creo un personaje femenino lo hago como si fuera una persona». Este comentario fue muy famoso y creó diversión… Lo cual comprendo, pero es un comentario más profundo que creo quedó olvidado por lo fácil del chiste.

Esos dos comentarios se pueden convertir en uno; tus personajes son personas. El chiste sobre los personajes femeninos del amigo George es porque a los escritores masculinos les cuesta crear buenos personajes femeninos. Escriben desde la mentalidad de un hombre y eso se nota. Lo mismo ocurre con las mujeres que les resulta más difícil perfilar a los personajes masculinos.

Y esto es aplicable a todo. Si queremos crear un personaje que sea detective pero nosotros no lo somos ¿cómo lo hacemos? Asesinos en serie, científicos… Nosotros no somos nada de eso, pero si somos personas, al igual que deben serlo nuestros personajes.

Es algo complicado, muy difícil y por eso a pesar de haber tantos escritores hay tan pocos que sean realmente buenos. Y los que lo son es por su manejo de los personajes, de hacer que cada uno de ellos sea una persona con la que el lector puede empatizar.

Por poneros un ejemplo hace unos días estuve viendo la película Moulin Rogue, quiero que mi hija vea cine bueno de vez en cuando ahora que ya tiene edad jeje.  La película arranca con un personaje que sufre de narcolepsia, ese incidente es el que da inicio a la película. Toda la historia surge a raíz de esa característica tan particular de un personaje.

Sin embargo en todo el resto de la película no volvió a hacerse referencia a esa característica; en algún momento puntual y una escena al final de la película como momento cómico. Pero es una característica que condiciona toda una vida, que se utilizó como punto de partida de la historia ¿de verdad no se podía haber dado un poco más de peso a esa característica?

Y por ese motivo menciono todo el rato que se trataba de un personaje, porque no se trabajó lo suficiente en él, porque fue un mero maniquí que se utilizó y se olvidó de él.

De hecho, Moulin Rogue es una película dinámica, divertida, entretenida… pero es una historia de personajes, no de personas.

Y volviendo a George podemos decir que en su saga más famosa está repleto de personas, de ahí el terrible éxito de su saga. Otro tanto podemos decir de J. K. Rowling y su saga de Harry Potter; saga que no deja indiferente a nadie porque hay defensores y detractores de Potter y eso es porque es una persona y como tal es imposible caerle bien a todos.

Es difícil, nadie puede enseñar a otra persona a hacer esto y por mucho que lo intentemos es posible que nunca lo consigamos…

Pero decir cualquier otra cosa sería mentir, esos libros, cursos o seminarios en los que te van a explicar como darle profundidad a tus personajes… Ahórrate tu tiempo y tu dinero y lee, lee libros tanto buenos como malos.

Cuando leas un libro que te parezca muy malo analízalo ¿por qué es tan malo? Seguramente será por sus personajes, también puede que tenga mucha descripción, una prosa rimbombante claro pero seguro que los personajes tendrán algo de culpa.

Si es bueno analízalo ¿qué te ha gustado? Seguramente los personajes estarán entre las partes positivas ¿qué tienen de bueno? ¿Sus diálogos? ¿Son originales?

Y sobre todo escribe, pero escribe y al tiempo lee y critícate a tí mismo. No hay otro camino.

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Personas felices viendo un amanecer

¿Realmente hacen falta 21 días para adquirir un hábito en nuestra rutina diaria?


Todos queremos cambiar algún aspecto de nuestra rutina diaria que no nos gusta. Puede ser que seamos sedentarios y queramos movernos más, cambiar nuestro estilo de alimentación, dedicar una hora a aprender un idioma…

Esto suele ser llamado «adquirir un hábito», algo que se realiza de forma constante sin necesidad de pensar en ello porque está tan integrado en nuestro día a día que no pensamos al realizarlo. Como puede ser levantarse temprano para ir a trabajar, lavarse los dientes después de comer.

Personas felices

De esta forma si analizamos nuestro calendario y vemos que por la tarde o al medio día tenemos una hora muerta que solemos emplear en «perder el tiempo» podemos decidir que en esa hora saldremos a dar un paseo.

Un día puede ser sencillo, decidimos hacerlo y lo hacemos pero ¿por qué no conseguimos mantenerlo en el tiempo? Enseguida podemos decir «hoy hace mucho calor» o por el contrario «hoy hace mucho frío» y de forma ocasional «hoy llueve».  Realmente ninguna de esas tres opciones nos impide salir a caminar. Se puede cambiar el recorrido para que haya más sombra, te abrigas bien, coges un paraguas… Al llegar a casa ya te cambiarás de ropa y te das una ducha ¿dónde está el problema?

El problema radica en que adquirir un hábito puede ser relativamente sencillo, pero perderlo lo es más aún.

Unos estudios dicen que se adquiere el hábito entre 20-30 días (mentira) otros estudios que si son cerca de setenta (otra mentira) y es que no hay ningún número de días porque los hábitos no se adquieren.

Por mucho que lleves años haciendo algo lo haces porque te obligas a ello, por tu fuerza de voluntad no porque tu subconsciente lo haga sin pensar. Claro que piensa en ello, y nos grita constantemente que no lo hagamos.

Durante más de tres años yo estuve entrenando de forma muy dura, unas doce horas semanales las dedicaba a salir a correr y hacer pesas de forma muy intensa… y tras eso casi me pego dos años sin hacer absolutamente nada ¿creéis qué tres años no son suficientes para adquirir un hábito?

Nuestro cuerpo está diseñado para conservar energía, para no hacernos daño. Si sales a hacer deporte te cansas, tu organismo debe reparar las fibras que se hayan roto, los líquidos… Es un trabajo muy duro para nuestro organismo el recuperarse y cuanta más edad más le cuesta.

Es cierto que en el caso del deporte «el cuerpo te pide que sigas haciéndolo» porque está activo y te encuentras genial. Pero el cuerpo pide algo suave, un paseo largo, algo de pesas pero sin cansarse mucho… Y ese es el problema que tiene mucha gente, lleva años haciendo deporte y se queja de que «no sé le nota» Pero ese es otro tema.

La cuestión principal es que un hábito no se adquiere, se obliga uno mismo. Ocurre lo mismo si te pones con otra gran tarea que solemos tener como aprender inglés.

Con mucha ilusión uno se apunta, va los primeros meses y está muy contento porque es fácil, la mayoría de las cosas ya se saben y se avanza rápido.

Se piensa que ya está, ya hemos adquirido ese hábito porque llevamos setenta días; pero hay amigo la cosa se complica ¿verdad?

Llegamos a partes que realmente requieren que estudiemos, que dediquemos tiempo adicional a repasarlas, memorizarlas… Y eso entra en conflicto con tumbarnos en el sofá a ver la tele y un buen día nos damos cuenta que la semana pasada no fuimos a la academia ni realizamos ningún ejercicio ¿cómo es posible si ya teníamos el hábito adquirido?

Todo se reduce a lo mismo, no se adquiere ningún hábito, se tiene fuerza de voluntad para obligarnos a realizarlo. Y al tratarse de una obligación es muy fácil que un día que nos encontremos mal ya sea física o anímicamente dejemos de hacerlo… En ese momento se abre una grieta en nuestro dique de contención y cuando se crea la primera repararla es muy difícil, pero muy fácil que sigan haciéndose más.

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Planet Earth de la BBC

Documentales de BBC, manipulación y la estupidez humana


Vivimos en una época curiosa, una época en la que todo se puede mejorar de forma artificial. Las fotografías, videos, canciones… Incluso hay comida que sabe a lo que no es; y nos quejamos por ello.

Intentamos resistirnos a esa perfección porque la naturaleza tiene imperfecciones de por sí y me parece muy bien. Pero también debemos ser conscientes que el ser humano, por propia naturaleza, siempre ha intentado mejorar todo. Por eso nuestra sociedad a evolucionado tanto.

Logotipo de Planet earth

Es cierto que hay retoques que dan vergüenza ajena y se están logrando avances para que importantes medios avisen cuando algo está retocado. Pero no vengo a hablar de esto, quizá en otra ocasión.

Hoy quiero hablar sobre la ridiculez de quejarse de todo, de esa exigencia de que todo sea «real» y como una gran cadena como la BBC dio una magistral lección en este respecto.

Hace un tiempo surgieron críticos acusando a la prestigiosa cadena con su magistral serie documental Planeta Tierra de que estaba manipulado, que sus documentales eran falsos porque las imágenes y los sonidos estaban retocados.

Y la cadena respondió con un magnífico video que os dejo a continuación y os recomiendo encarecidamente que lo veáis.

Claro que está manipulado ¿cómo no va a estarlo? Cuando dos osos se estén peleando ¿seréis vosotros los que se acerquen con la grabadora a un par de metros para captar el sonido?  Si un Dron está siguiendo como una leona persigue a su presa ¿os apetecerá escuchar el ensordecedor sonido de los rotores o preferís que añadan sonidos captados previamente en otra situación para amenizarlo?

Y así como con tantas otras cosas. Deben grabar muchas cosas, hoy sirven tres tomas de unos cachorros jugando, mañana alguna cazando… Y con eso lo montan para que al espectador le sea agradable y ameno verlo.

Está bien que desconfiemos por naturaleza; pero manda narices que a una cadena como la BBC se le juzgue por manipular documentales de naturaleza y luego os creáis las noticias tan ridículas que leéis en Facebok.


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