Necesaria desconexión Geek


Tomó el Capuchino y le dio un sorbo, estaba frío, ¿cómo podía ser?, si acababa de pedirlo, ¿o no?, ¿qué hora era?. Un nuevo pitido hizo que dejase de divagar y miró sobre la mesa de la cafetería: iPhone, iPad, MacBook, Smartphone del trabajo…

 

Un nuevo pitido le ayudó a identificar que había sido el MacBook el que mostraba la notificación, alguien le había etiquetado en una foto de Facebook, rápidamente añadió un comentario y varios emoticones nuevos que había conseguido cuando pitaron simultáneamente el iPad y el iPhone. Le costó mucho conseguir que cada dispositivo mostrase unas notificaciones distintas para no tenerlo duplicado, pero ahora cada vez que le pitaba un aparato distinto se preguntaba si había sido realmente tan buena idea como le pareció en un momento.

 

Con una mano comenzó a desbloquear el iPhone para responder el WhatsApp, con la otra había terminado de añadir los emoticones en Facebook y se disponía a desbloquear el iPad para ver que le habían dicho en Instagram.

  • Paco, me caes muy bien, pero estás muy mal de la cabeza -Le dijo una voz a su espalda.
  • Hombre Juan, ¿qué tal vas? -Respondió con una sonrisa intentando hacer memoria.

 

Juan se sentó en la silla que estaba libre frente a él, y miró todos los dispositivos que tenía sobre la mesa.

 

  • Por lo que veo ni te acordabas en lo que habíamos quedado ¿verdad?, aunque no me extraña, estás muy liado aquí tú solo con tu mundo virtual.
  • No hombre ¿cómo dices eso? Jajaja -Intentó sonar sincero, pero no se engañó ni a él mismo. Su amigo tenía razón, no recordaba haber quedado con él.

Cogió su capuchino y notó que estaba fría la taza y su contenido. Después tomó el que él había pedido y sorbió disfrutando del cálido café.

 

ViajesTodoIncluidoCancun01

 

  • No hace falta que intentes disimular, no te acuerdas que has quedado conmigo porque no hemos quedado alma de cántaro. Pero que incluso creas que era verdad que habíamos quedado dice muy poco a tu favor.
  • No hagas eso, ¡hombre! Ya estaba acojinado pensando que tengo demencia senil o alguna cosa de esas -replicó a su amigo pulsando compulsivamente sobre el teclado virtual de su teléfono para añadir un comentario sagaz en Twitter.
  • He venido a buscarte porque me ha pedido tu mujer que hable contigo, está preocupada, todos lo estamos. Necesitas desconectarte de tu mundo virtual. No crees que ¿necesitas relajarte? Compra vuelos a Cancún para vacacionar en Interjet, tiene buenos precios, puedes ir a la playa, a un sitio sin conexión ni wifi, ¡olvídate de todas esas tonterías y vive la vida!.
  • ¿Mi mujer te ha pedido que hables conmigo?, ¿de verdad? -Por primera vez dejó todos sus dispositivos vibrar y pitar sin prestarles atención.
  • Sí Paco, de verdad. Además no me ha costado nada encontrarte. Has indicado en Facebook, Instagram y Twitter que estabas aquí tomándote un capuchino delicioso que, por cierto, ni has probado. Lo has colocado muy bien con la Cookie gigante para hacerle una foto y ahí se ha quedado. Lo único que te importaba era decir dónde estabas y qué hacías, no beberte el café ni comerte la galleta.
  • Tienes razón… -No dijo nada más porque no tenía nada más que decir, se lo habían dicho varias veces de una manera más directa o sutilmente, pero ahora hasta su mujer le pedía a amigos que hablasen con él.

Alargó la mano y comenzó a hacer algo que hacía mucho no hacía, apagó todos sus dispositivos, agarró la galleta y le dio un mordisco sin hablar.

 

  • Creo que tienes razón, cogeré unos billetes para Cancún y le daré una sorpresa a mi mujer.
  • Lo mejor que puedes hacer, capullo. No creas que eres el primero al que le pasa esto con tanto aparato y redes donde contar tu vida. Yo también tuve que irme hace unos meses unos días con la mujer y los niños a una escapada para alejarme de todo esto, por eso tu mujer me pidió que hablara contigo.

Estuvieron un buen rato hablando y tomando café. Paco no recordaba la última vez que había estado tanto tiempo hablando, en persona, con un amigo. Incluso le pareció raro al principio.

Al despedirse sintió el impulso de comentarlo en todas sus redes sociales, sin darse cuenta ya tenía el Smartphone desbloqueado en la mano para decirlo pero consiguió contenerse y volvió a guardarlo.

No hay que contarlo todo Paco, se dijo a sí mismo, no hay que contarlo todo. Y se fue caminando tranquilamente a casa, con los dispositivos apagados, a sorprender a su mujer con un viaje de ensueño.

2 comentarios to “Necesaria desconexión Geek”

  1. Todos hemos sido Paco, pero al final aprendemos a no ser esclavos de la tecnología. Que sean siempre las máquinas las que trabajen para nosotros y no al revés. Y ojalá todo se arreglara con un viaje a Cancún. Un relato cotidiano de nuestros días que se repite constantemente. Yo abogo por usar el mínimo de dispositivos y redes sociales. Un saludo.

    • Cierto, todos hemos sido Paco. Y lo peor es que mientras lo somos pensamos que estamos haciendo lo mejor.
      Siempre viene bien un amigo o familiar que te de un toque de atención… Con tacto 😉

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