Varios años de errores y lesiones en el deporte.


Hace unos años tomé la “sana” decisión de volver a hacer deporte, aunque no tengo claro cuando puede utlizarse la palabra “volver”.
En éste artículo voy a contaros algunas cosas sobre el deporte, porque en éstos años hay algo en lo que, sin ninguna duda, me he convertido en un experto. En lesionarme.

Si preferís la versión en audio, ayer grabé un episodio de mi podcast “El Geek Deportista” hablando de esto mismo, aquí tenéis el audio.

Es cierto, hasta los veintiun años hice bastante deporte, sobre todo artes marciales de todo tipo. Pero cuando hace unos años “volví” llevaría, tranquilamente, unos 13 ó 14 años sin practicar deporte. Si bueno, algún día salía a arrastrarme diciendo que estaba corriendo, o me iba a dar algún paseo con la bici, pero realmente no considero que a eso se le pudiese llamar hacer deporte.

Por lo tanto ahí estaba yo, con 34 años, cerca de 40 Kg de sobrepeso y más de diez años sin hacer deporte y adivinad ¿qué sabia decisión tomé? ¿Comenzar a salir a caminar? ¿Ir en bici? No por dios, éso es para flojuchos hombre. Yo estaba en óptimas condiciones para apuntarme a boxeo.
Con los datos que os he mencionado antes, no es difícil imaginarse lo que conseguí… Cada pocas semanas visita al fisioterapeuta, constantes dolores, lesiones dolorosas que me impedían continuar yendo a boxeo durnate varias semanas…
Por supuesto, también hubo cosas buenas: mejoré mi velocidad, resistencia, fuerza, fuerza explosiva… Por cierto, en un año que estuve no adelgacé ni un solo gramo, pero ni uno.

Tras éste desastroso primer intento de retorno al boxeo no desesperé y abandoné. Estaba claro que tenía un serio problema y que el boxeo no era un deporte óptimo, por lo menos en ese momento.
Cambie los guantes por la bicicleta y comencé a hacer salidas tranquilas de más de una hora de duración. En ésta ocasión si conseguí cambios, en 4 ó 5 meses adelgacé casi 20 Kg, menuda diferencia con respecto al boxeo. Aunque ocurrió algo curioso, pese a esa bajada tan importante de peso perdí muy poco volumen corporal.
El problema que tuve con la bici es que ya me aburría, siempre el mismo recorrido. Como llevaba ya bastante tiempo con la bici había vuelto a coger confianza, ya iba a buen ritmo y hacía salidas de bastantes kilómetros a buen ritmo por sitios nuevos. La consecuencia lógica de ésto fueron caidas, varias caidas aparatosas y, al ser por caminos de montaña, bastante dolorosas.
En una ocaisón tuve un serio problema con la muñeca, me hice mucho daño y tuve que ir más de un mes al fisioterapeuta, incluso llegué a pensar que no se me quedaría bien la muñeca, pero afortunadamente no fue así.
Otra caida hizo que al caer cayese sobre una piedra y me diese un fuerte golpe en el muslo, lo cual ocasionó un hematoma en toda la pierna francamente doloroso.

Con esas caidas, que aún no las he olvidado por cierto, y con la llegada del invierno cambié la bici por las zapatillas de correr.
Pese a haberme quitado 20 Kg seguía con sobrepeso y no me fue especialmente bien. En primer lugar, tras haber estado más de un año seguí sin adelgazar ni un solo kilo, como me ocurrió con el boxeo. Tras los 20 perdidos gracias a la bicicleta no perdí ni uno solo más. Sin embargo, sí que gané lesiones nuevas, bastantes, y dolorosas como no. Afortunadamente encontré un fisioterapeuta al lado de casa y bastante mejor que al otro que iba, que además era más caro.
Lógicamente el salir a correr también me sirvió de algo, gané fondo, resistencia y conseguí participar en una carrera de 10 Km cumpliendo mi objetivo de terminarla en menos de una hora.

Harto ya de lesionarme y no bajar de peso decidí probar cosas nuevas. En primer lugar, fui a un entrenador personal que descubrí de camino al colegio de mi hija.
Miré un poco por internet y vi que tenía el título de entrenador personal y tenía la licenciatura, por lo tanto parecía todo correcto.
Las cosas como son, éste chico sabía lo que hacia. En 3 clases con él consiguió lesionarme y tenerme casi 3 semanas sin poder salir a hacer deporte, bravo por él.

Después busqué un nutricionista, nuevamente Google vino en mi ayuda. Encontré una nutricionista cerca de donde vivo y, nuevamente, con licenciatura, algo que para mí era muy importante porque hay mucha gente que dice ser lo que no es… Y aquí aprendí que la licenciatura no significa nada.
Tras más de un mes con ella no perdí ni un gramo y gané la certeza de que ésa mujer necesitaba hacer un curso de reciclaje… Me decía cosas muy raras como que en las comidas no podía mezclar proteinas con hidratos de carbono, que si comía frutas que no fuesen de temporada me enfriaria y pondría malo… En fin, a continuar buscando.

Al final, más bien por probar, me puse en contacto con un chaval que conocí por Twitter, que curiosamente no tiene la licenciatura Universitaria, bueno tiene una pero es en informática. 🙂
Con él realmente si que aprendí cosas útiles y, además, no me lesionó. Me explicó muchas cosas, sobre todo de alimentación, donde descubrí que pese a que yo pensaba que no lo hacía mal tenía muchas cosas por mejorar. Mi alimentación sufrió un cambio radical, aunque al contrario de lo que piensa mucha gente, no hacía dieta ni mucho menos, incluso comía más que antes. Se trata de comer sano, no comer poco.
También cambió la forma en la que entrenaba, tuve que volver al gimnasio algo que nunca me había gustado. Entrenamiento de fuerza con ejercicios de cuerpo entero, como peso muerto, sentadilla, zancada con peso…
En un par de meses los resultados eran visibles, aunque curiosamente tan sólo adelgacé poco más de un kilo, sin embargo perdí 11 centímetros de volumen, ¡increible!

Los cambios eran visibles, la gente si me decía que había adelgazado mucho, sin embargo en la báscula no llegaba a dos kilos, pero en pantalones bajé más de 2 tallas. Me pasan cosas muy raras, ¿verdad?
Aquí también aprendí la importancia de tomarse mediciones del cuerpo: cuello, cintura, cadera, piernas… Porque si no hubiese sido porque éste chico me dijo que me tomase mediciones del cuerpo, según la báscula, yo semana tras semana le diría que no estaba adelgazando.

En Enero dejé de ir al gimnasio, tuve unos cambios en el trabajo y pillé una gripe que me dejó K.O. durante casi tres semanas. Ahora sin embargo he vuelto, y con más ganas que antes. De hecho me siento mucho mejor, creo que éste parón de un par de meses le ha venido bien a mi cuerpo para descansar y, especialmente, a mí cabeza para estar más centrado y tranquilo.

Espero que, el próximo artículo, sea para contaros como voy progresando, nada más de lesiones y fallos.

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