Cuantificadores personales ¿sirven para algo?


A lo largo de los últimos años, he analizado bastantes cuantificadores personales: desde los primeros modelos de FitBit hasta el más reciente de Shine.  En un primer momento era un gran defensor de ellos, me parecían una idea genial y motivadora para ayudar a la gente a moverse y romper su estilo de vida sedentario, después los detestaba y me parecían una perdida de tiempo, especialmente si ya habías conseguido hacer deporte de una forma más o menos regular.

Ahora, sin embargo, paso ante ellos por una fase de incredulidad, ¿cómo es que siguen siendo tan populares y vendiéndose tan bien?  Afortunadamente yo he conseguido crear una rutina de ejercicio sólida en mi día a día y hace ya mucho tiempo que éste tipo de productos no me aportan nada, pero también me he dado cuenta que, aunque no la tuviera, tampoco me servirían de mucho.

FitBit Flex

El principal problema que le veo a éstos dispositivos es que se “limitan” a contar los pasos dados en el día a día.  Si es cierto que detectan cuando hacemos: deporte, si corremos, horas de sueño…. Pero todo eso son solo ponerle muchas flores a un jarrón, sigue siendo un jarrón.
Contar pasos es contar pasos, si haces deporte los pasos mínimos que hay que dar los duplicas con suma facilidad.   Puedes incrementar el número que quieres dar, pero eso te da igual, tu puedes entrenar lo que puedes entrenar, ni más ni menos… bueno, menos siempre puedes.

Por el otro lado, si no puedes o no quieres hacer deporte y lo usas para contabilizar tu día a día… ¿Qué vas a cambiar?  Puedes levantarte cada X tiempo para dar unos pasos… hasta la máquina de café y tomarte uno junto a un bollo.  Puedes abandonar el ascensor y cambiarlo por las escaleras, o dejar el autobús para ir caminado unos metros más.  Pero son pequeños cambios que tampoco sirven de mucho y, además, duran unos pocos días o semanas siendo optimistas.

También, algunos incluyen la opción de introducir lo que comemos para ayudarnos a calcular las calorías ingeridas, otros permiten vincularse con un servicio de terceros para hacer eso mismo… Sin embargo, ya os puedo decir que eso no sirve absolutamente para nada.
En primer lugar, prácticamente nadie pesa lo que come, por lo tanto los valores que vamos a introducir en esas App es orientativa y en la gran mayoría de los casos, además, errónea.  Hay una gran diferencia entre comer 30 gramos de pasta o 60 gramos, sin embargo visualmente estoy seguro de que muy pocos sabrían coger “a ojo” 30 gramos, la mayoría cogerían más bien cerca de 100 que de 30.
De éste modo, si introducimos lo que comemos “a ojo” nos saldrá que consumimos muy pocas calorías, y si lo introducimos bien diremos: “ésto está mal
es imposible que yo coma tanto”, por lo tanto nos quedaremos como estamos.
Eso, además, suponiendo que seamos totalmente sinceros y apuntemos todo lo que comemos: “en el trabajo me han dado un donut, pero no voy a sacar el teléfono, abrir la App, buscar el donut y decir que me he comido uno, total tampoco pasará nada”.  Y anda que no pasa amigos….

Por lo tanto, lo que podemos conseguir con éstos dispositivos es saber si hemos caminado mucho o poco y seguir comiendo lo mismo que seguíamos comiendo, además engañados pensando que comemos menos de lo que realmente comemos.
Otro tema es el precio, porque todas las pulseritas famosas brincan alegremente los 100 euros….  sólo por ser una pulsera y estar de moda, que se dice pronto.

Polar M400

Si algún día comenzamos a hacer deporte nos daremos cuenta que no nos sirve para nada. En primer lugar no tienen en cuenta nuestro ritmo cardíaco, algo fundamental para tener un control más preciso sobre el esfuerzo que estamos haciendo y cuantas calorías reales estamos quemando.
Por supuesto, hay algunas que son compatibles con una banda pectoral para tener esto en cuenta, pero en su pantalla no nos pueden mostrar en tiempo real nuestras pulsaciones, o nuestra velocidad,ritmo… no están  pensadas para ello y, además, la banda pectoral tenemos que pagarla a parte.

Si nos compramos una pulsera con la que queramos hacer deporte y también, por supuesto, su banda pectoral correspondiente nos estamos poniendo ya en cerca de los 200 euros, y en varios casos los saltamos, ¿estamos locos o que?
Por ese precio hay pulsómetros muy buenos, que nos van a mostrar mucha información mientras hacemos deporte, nos guardarán un histórico y, si queremos, los podemos usar también en el día a día.  Un dispositivo que realmente si nos será útil para hacer deporte, no como las pulseras que es entonces cuando menos utilidad nos aportarán.

Parece que también se han dado cuenta de éso los fabricantes de pulseritas y están sacando modelos más destinados al deporte…. pero incrementando mucho el precio y, además, siguen ofreciendo menos posibilidades que un pulsómetro mucho más barato, ¿curioso verdad?

Por consiguiente, si realmente queréis cambiar vuestros hábitos de vida no os engañéis, aunque dar más pasos al cabo del día lógicamente es mejor que estar sentado mucho tiempo no es suficiente.  Tendréis que hacer deporte… y para eso es mucho mejor un pulsómetro que una pulserita que solo es un podómetro bonito y muy caro.

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