El escalofriante caso del informático que se convirtió en asesino.


Alguien me movía, notaba una mano en el brazo, un pinchazo, movimientos a mi alrededor y varias veces…  Me esforcé y abrí los ojos, intenté levantarme pero un fuerte dolor me lo impidió y volví a tumbarme.

– Tranquilo Paco, tranquilo -Era la voz de José, mi compañero, lo cual me tranquilizó. – Te atacó el loco ese al que estabas tomando declaración.  Conseguimos reducirlo Manolo y yo, ya está detenido.
– El loco… -Comencé a recordar lo que ocurrió- El informático ese de medio pelo.
– Exacto, el informático.  Te pilló por sorpresa y te dio una buena, en realidad nos pilló por sorpresa a todos.  Ahora estás en el hospital, has estado sedado.  Si te encuentras bien y tienes ganas tendrías que contarme lo que ocurrió para el informe.
Notaba que José estaba incómodo, no conozco a ningún policía que le guste la parte de interrogar a alguien que acaba de sufrir una agresión o situación desagradable, por lo tanto sabía lo mal que lo estaba pasando, pero que tenía que hacerlo.
– Tranquilo José, me encuentro bien y me apetece hablar contigo sobre lo que me pasó, aunque no recuerdo muy bien como llegó a atacarme.
– Gracias Paco, ya sabes que si te encuentras mal paramos y seguimos luego.
Paco calló y me tomé un momento para organizar mis pensamientos, intenté recordar todo y comencé mi relato.
Sería cerca del mediodía, no recuerdo muy bien la hora, estaba a punto de salir de la comisaría a tomarme un café cuando vi que un chico joven, de estatura media y obeso entraba muy nervioso, sin saber donde dirigirse.  Imaginé que quería denunciar un robo y me acerqué a él para ayudarle, pero en cuanto me acerqué a él no me dio tiempo ni a hablar, se lanzó hacia mí y me gritó: “creo que lo he matado, no estoy seguro, pero me vi obligado a hacerlo”.
Era una situación comprometida, esa frase la había gritado y todo el mundo nos estaba mirando.  El chico no tenía pinta de asesino, no estaba manchado de sangre y tenía más pinta de sufrir una crisis nerviosa que de ser un asesino.  Le pedí que me acompañase a una sala para tomarle declaración, le sugerí  que tomase asiento e introduje de nuevo mi usuario y contraseña en el equipo para tomar los datos necesarios.
teclado
Me contó que se llamaba Jesús, tenía 26 años y era Informático de sistemas, comprobé su D.N.I. y no tenía ni una multa de tráfico, como imaginaba.  Le pedí que comenzase a relatarme los hechos y se aturrulló en seguida, insistía en que había matado a una persona por una razón que no conseguía comprender, cada vez tenia más claro que el chico sufría algún trastorno sicológico, pero tenía que tomarle declaración antes de poder hacer algo.
Tras unos minutos intentando tranquilizarlo conseguí calmarle lo suficiente para que me contase la historia desde el principio y que me explicase lo del asesinato cuando fuese necesario, para yo poder entender el contexto en el que dice que se vio obligado a cometer un asesinato, aunque más bien me parecía que se trataba de alguna broma.
El chico me dijo que trabajaba como Informático de sistemas en una gran empresa, ese día por la mañana le llamó a su despacho el jefe del departamento contable.  El fue extrañado, no tenía muy claro para que le llamaba esa persona.  Al llegar allí, le explicó que su secretaria estaba enferma en casa y necesitaba crear una tabla Excel y que él no sabía hacerlo, así que necesitaba que se la hiciese él.   De momento la historia parecía totalmente normal, un jefe necesita que el informático de turno le arregle algo, nada extraño.
El chico, sin embargo, empezó a contarme una historia muy rara sobre en que consistía su trabajo y que se negó siquiera a intentar hacer lo que le pedía su superior.  Como es normal su superior se enfadó mucho con él y tuvieron una discusión.  Yo seguía sin entender cual era el problema de la petición que le habían hecho, él incluso me dijo que ese señor ni era su jefe ni tenía nada que ver con él, aquí ya me empecé a imaginar que todo se trataba de una broma, la versión del chico parecía más una partida de esas de rol que una historia verídica.
El chico continuó contándome lo sucedido, parecía que ya llegaba el momento cumbre, así que decidí dejarle terminar y luego haría el papeleo para que lo mirase a ver si tenían que ponerlo en tratamiento sicológico.  Imaginaba que me daría una buena historia para contarla en el bar tomando café y nos reiríamos un rato.
Siguió contándome la discusión que tuvo con el jefe del departamento contable, insistiendo en que no era su jefe ni tenía nada que ver con él.  Llegado un momento de la discusión le dijo que ni siquiera sabía utilizar el dichoso Excel, ni el Word ni nada de eso, que no tenía nada que ver con la informática y que los informáticos no se dedicaban a eso.  Vaya excusa más mala, pensé, sí no quería hacerlo que se invitase una excusa mejor.
Su jefe parece ser que se rió al escuchar esa explicación, normal por otra parte, y le replicó que como se atrevía a hacerse llamar informático si no sabía manejar ni el Word.  En ese momento el chico bajó la voz y me susurró que le entró tal ataque de rabia e ira que cogió el teclado del ordenador y comenzó a golpearlo hasta que dejó de moverse. Y ese era el asesinato que había cometido.
Yo ya estaba totalmente seguro de que se trataba de alguna clase de broma, no se si era un juego que estaba haciendo el chico, en cuyo caso le saldría caro o si se trataba de una broma hacia él de sus compañeros, una especie de novatada.  En cualquier caso le daba igual, iba a hacer los papeles para solicitar que un médico decidiese si tenía algún trastorno sicológico.
Pero en ese momento recordé que tenía una fotografía muy chula de sus vacaciones, pero salía un hombre corriendo en el fondo y la estropeaba, así que le pedí si me podía hacer el favor de borrarme a esa persona de la foto mientras yo hacía unas gestiones.
Al decírselo el chico cambió la expresión de su cara, apretó los puños me miró de una forma extraña y susurró: “no se manejar el photoshop”.  Eso ya fue demasiado para mí y me empecé a reír, esperando que saliesen mis compañeros y diciéndome que era todo una broma.  Me reí a carcajadas durante un buen rato, pero ninguno de mis compañeros apareció para decirme nada, el chico seguía mirándome de forma extraña.
Mira chico, le dije, no se que broma me quieres gastar, pero tenías que habértelo currado un poco más.  No puedes contarme una historia tan fantasiosa y decirme que eres informático y decirme que no sabes utilizar el Word ni el Photoshop, ¿qué mierda de informático se supone que eres ?
Eso es todo lo que recuerdo José, el chico se levantó y vi que tocaba el teclado, pensé que me iba a mirar lo de la fotografía, pero parece ser que no era para eso.  Intenté reírme pero me dolió todo el cuerpo y no puse hacerlo.  “No Paco” me respondió José, además, lo más sorprendente es que si parece que ese chico es informático…. y no tiene ni idea de Word ni de Photoshop.

3 comentarios para “El escalofriante caso del informático que se convirtió en asesino.”

  1. El photoshop es una herramienta para artistas o fotógrafos. Cómo va a necesitarlo un informático?
    El word es una herramienta para gente que escribe informes y a saber…
    No sabéis que es un informático. Ya veo.

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  1. El escalofriante caso del informático que se convirtió en asesino - 02/12/2013

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