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Las terribles consecuencias de ser informático: El prostituto Geek


Algo no iba bien, no necesitaba tener un sexto sentido para notarlo, podía oír a su madre cantar sin necesidad de abrir la puerta de casa. Últimamente su madre había cogido el desagradable hábito de ofrecer los servicios tecnológicos de su hijo a cualquiera que se encontrase por la calle, le había convertido en un “prostituto Geek”.

Había intentado todo, hacer comprender a su madre, suplicarle, amenazarla… nada surtía efecto, no comprendía que el tiempo de su hijo valía mucho dinero, había vuelto a tener 15 años, solo que ahora no podía marcharse de casa, su madre estaba viviendo en la suya porque él no se había casado y un hombre, según ella, no podía vivir solo. Cada día le parecía mejor la idea de un matrimonio de conveniencia.

Entró en casa, no merecía la pena retrasar el sufrimiento, por el sonido imaginó que su madre estaba en la cocina así que se dirigió hacia ella.

-Mamá, ¿qué me has hecho ahora? -Dijo entrado lo mas sigilosamente que pudo en la cocina

-¡Uy, que susto hijo! -Aunque ambos sabían que no era así -Hoy te he hecho tu comida favorita, coliflor con patatas.colifor con patatas

-Mamá sabes perfectamente que no me refiero a eso, al igual que odio la coliflor, ¿a quién me has vendido ahora? -Se sentó en una silla, era ridículo intentar soportar la respuesta sin inmutarse.

-Por dios hijo mío, que forma de hablar es esa, ¿qué pensaría la gente si te oyese hablar así? -Dijo mientras le señalaba amenazadoramente con el cucharón de madera y una gota de agua hirviendo le acertó en mitad de la frente… Si no fuese casi imposible se atrevería a jurar que su madre lo había hecho a propósito.

-Pensarían que soy un hijo demasiado bueno y paciente contigo. Venga mamá, ¿a quién me has vendido ahora? -A éstas alturas ya incluso le daba igual, solo quería terminar lo antes posible con el sufrimiento

– Desagradecido, eso es lo que eres… Lo único que he hecho ha sido hacerte un favor, porque tu no sabes ni arreglar un enchufe y tengo que preocuparme yo de todo.

Dejó de hablar unos segundos y miró a su hijo a los ojos, se dio cuenta de que ya no pensaba seguirle el juego. Eso le parecía una descortesía por su parte, ambos sabían que lo que mas le gustaba a ella era ese calentamiento previo al combate y le dolía que él no respetase ese sagrado preámbulo.

-Te dije hace unos días que un radiador perdía agua y no quisiste arreglarlo…

-Yo te dije que solo habría que cambiar una junta de goma y que no tenía tiempo para eso, que llamases a un fontanero para que lo arreglase -Ése era el anzuelo, él lo sabía y tenía que tragárselo, aunque no tenía muy claro que podía salir mal de ahí… Y eso era entrar en un banco de niebla donde no sabía por dónde le podían venir los golpes.

-Y eso es lo que hice, desconfiado. Resulta que el nieto de señora Lola es fontanero, así que ella le pidió por favor que viniese a arreglarlo.

Junta goma

-Claro, hiciste muy bien mamá. Supongo que llamar al número de teléfono que te di del seguro del hogar era muy complicado para tí. Te dejé el número apuntado en un folio entero junto al teléfono, solo tenías que llamar, dar nuestra dirección y hubiesen venido.

-Hay hijo, desde luego dejarías entrar en casa a cualquiera, ¿no es mejor que entre alguien conocido que no un desconocido? -Había dejado de cocinar y puso los brazos en jarras, realmente ella pensaba así, era un muro infranqueable.

-Mira mamá, en primer lugar llamar a una mujer “señora” y a continuación “Lola” queda ridículo, igual que decir “Señor Manolo”. Pero bueno, solo conoces a esa mujer de ir a comprarle fruta, lo cual no entiendo porque siempre te quejas de que cobra demasiado caro y le llamas ladrona, por lo tanto su nieto ya me puedo imaginar de quien puede haber aprendido. Y eso sin tener en cuenta que el seguro del hogar lo pago religiosamente, por lo tanto si lo pago y luego no lo utilizo es un poco ridículo.

-De verdad hijo que no te entiendo, yo que siempre intento buscar lo mejor para tí no solo no me lo agradeces, sino que además me lo recriminas -Se giró bruscamente y continuó removiendo la cazuela.

-Que si mamá que sí, pero que aún no me has dicho que jugarreta me has hecho

-Pues mira, me alegra que me lo preguntes -Saltó como un muelle, incluso temió que no lanzase la cazuela con el agua hirviendo -Para que te quejes, no vas a tener que pagar absolutamente nada…

-Espera, espera mamá -No le dejó terminar la frase, ese frase era como el iceberg que hundió al Titanic -Mamá, ¿qué me has hecho?

-Nada hijo nada, has tenido la suerte de que el fontanero necesitaba un informático, así que sólo tienes que ir a su oficina y configurarle algo de una red o algo así. ¿Ves, qué suerte has tenido? -Su cara estaba iluminada por una sonrisa de oreja a oreja, realmente pensaba que le había hecho un favor.

-Pero vamos a ver mamá, que parte de: “no tengo tiempo para eso, llama a un fontanero” no has entendido.

-Bueno hijo, pero no tenías tiempo porque tampoco sabes como arreglarlo, yo no entiendo como eres tan torpe, tu padre sabía arreglar todo y tú solo ordenadores. Encima que alguien te quiere hacer el favor de arreglártelo a cambio de que tú le arregles lo único que sabes arreglar, ¿cuál es el problema?

-El problema es que no tengo tiempo ni ganas, cambiar una junta de goma el fontanero lo arreglaría en menos de diez minutos, ¿no? Yo aún sin saber hacerlo seguro que, como mucho, me hubiese costado una hora.. Si tengo que configurarle una red de ordenadores, o peor aún, revisar porque no funciona esa red, me puede costar una tarde entera..

-Bueno hijo, si eres un poco torpe en tu trabajo y necesitas tanto tiempo no es culpa mía. Si lo único que tienes que hacer es tocar tres o cuatro botones y hacer unos clicks con el ratón y te cuesta toda la tarde ya es cosa tuya, ¿no?

-Mira mamá, te dejé el número del seguro del hogar, que llamases y que ya vendrían a arreglarlo… Si tu has preferido hacer lo que te ha dado la gana arréglatelas como puedas, yo no pienso ir a configurarle nada a nadie

-Que cosas tienes hijo, ¿cómo vas a hacerle eso a los vecinos? ¿Qué reputación quieres que tenga en el barrio? Es que no me ayudas en nada hijo.

-Pero que reputación ni que leches, llevo viviendo aquí 5 años y no se como se llaman mis vecinos ni me importa. ¿Ahora quieres encima que trabaje gratis para ellos?

-Ves hijo mío, ves como tenía yo razón. ¡Qué harías tú sin tu madre!

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5 comentarios para “Las terribles consecuencias de ser informático: El prostituto Geek”

  1. como no cobras no te puedo exigir???? se ve que estas desentrenado…aquel de la oficina me gusto mas….en fin es un comienzo espero que escribas mas.
    abrazos.

    • Por poder claro que puedes exigir, otra cosa es que te sirva de algo.

      El de la oficina es, con diferencia, el mejor que he escrito, pero no porque sea bueno, sino porque esa situación le ha pasado a mucha gente. La gracia de estos relatos es que te hayan pasado esas situaciones, esta es más específica, por eso no te gusta.

  2. Basado en hechos reales…

  3. Casi no suleo comentar mucho, pero tu redacciones son excelentes, tus entrevistas ni se diga, fantasticas y respeto tu trabajo, en twiter te sigo y no eh encotrado palabras a la fecha para agadecer la entrevista a el maestro Meneses, pero ten por seguro que trato de compartir ese testimonio a todos mis allegados

  4. Vaya, menudo comentario, muchísimas gracias hombre. Creo que no se le puede decir nada mejor a un blogger-podcaster.
    Espero seguir mejorando, que eso siempre se puede 😉

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